Rescató un punto en el Tahuichi, mejoró su accionar, fue ofensivo, pero le faltó anotar.

Un punto fue la cosecha final de The Strongest en su periplo por Santa Cruz, el mismo que fue obtenido ayer ante Blooming al empatar 1-1 en el estadio Tahuichi, aunque por su propuesta y actitud en el partido, el conjunto paceño mereció un mejor resultado.
Y como suele ocurrir normalmente con el visitante, que apela al contragolpe, en esta oportunidad el aurinegro salió decidido, jugó para atacar y concretar, posición que la mantuvo hasta el final cuando se ordenó el ingreso de hombres de ataque.
La imagen positiva que dejó el Tigre de Achumani es que atacó y generó opciones de gol, pero la duda que también sembró fue que aún carece de contundencia y capacidad de concreción.
El plantel visitante, que tuvo en Regis de Souza a su mejor hombre, también mostró que necesita contar con un enganche, porque mientras el brasileño cumplió esa labor se generaron las opciones ofensivas que hicieron tambalear al local.
En contrapartida, Blooming mostró un juego dubitativo y pese a que también tuvo posibilidades para concretar, no sólo le faltó el hombre gol, sino que careció de la tranquilidad para obtener mejor resultado.
La primera parte, los atigrados comenzaron animados y decididos, porque atacaron y llegaron al arco de Sergio Galarza
Un par de pases en profundidad de De Souza para un inquieto Luis Melgar, le permitió al atacante rematar y que la defensa local pare las orejas.
Con el transcurso del partido, Blooming equilibró las acciones, aunque con bastante desorden y sintió la ausencia de jugadores que le dieran coherencia y juego de conjunto.
En la primera parte, el encuentro se hizo de ida y vuelta. Luego de la acción ofensiva del visitante, la respuesta bloominista fue inmediata, porque con algunas acciones del colombiano Johnny Acosta se iniciaron los ataques de los locales.
Una de las acciones claras la tuvo Hernán Boyero, cuando un cabezazo suyo salió desviado y otra fue cuando José Luis Chávez, con arco a su disposición remató bastante desviado, acción que derivó en la silbatina del público, en contra de este volante que es uno de los más habilidosos.
El gol atigrado se produjo a los 30 minutos, cuando el volante Nelvin Soliz cedió el balón a De Souza, quien habilitó para la proyección de Enrique Parada, éste encaró a Galarza, remató bajo, preciso y metió el balón por entre las piernas del portero paceño.
El gol complicó más al local, que al desorden que había mostrado le sumó la imprecisión, consecuencia de la presión y el disconformismo que bajaba desde las graderías.
Sin embargo, cuando peor jugaban los locales y se apuntaba a que se iban al descanso con el triunfo parcial aurinegro, se generó el empate. Un centro al área atigrada permitió el cabezazo de Lorgio Suárez, el balón dio la impresión de salirse, pero pegó en el travesaño y quedó en el área, ni Daniel Vaca ni sus zagueros reaccionaron, se confiaron, en cambio quien sí siguió la jugada fue Boyero, que cayéndose remató y marcó el 1-1 a los 40’.
En el complemento, ninguno cambió de actitud. El Tigre mantuvo su propuesta y nunca dejó de mirar a Galarza. El DT ordenó los ingresos de Horacio Ortega por un lesionado Alejandro Chumacero y luego dos hombres más de ataque, Rodrigo Ramallo y Renán Addles; éste último asustó al arco visitante con un fortísimo remate que pasó cerca.
El técnico Carlos Aragonés también jugó sus cartas y colocó a Ricardo Verduguez, Santos Navarro, pero los dos no encontraban la ruta al gol. Boyero se mantuvo como el hombre con más movilidad, aunque al final terminó solo y sin compañía.
En tanto, la otra cara de la medalla fue el camarín bloominista, donde la puerta permaneció cerrada bastante tiempo, mientras en las gradas se pedía la salida de Aragonés. Al final, los jugadores se retiraron apesadumbrados.
Fuente: La Razón (LPZ)











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