Ya van dos meses desde que el entrenador Ángel Guillermo Hoyos asumió la dirección técnica de Bolívar, y los resultados siguen siendo magros.
Un Bolívar que parece ya estar cansado (el torneo no está ni siquiera en la mitad) dejó escapar anoche dos puntos valiosos de local al igualar sin goles con Nacional Potosí, que no vino a ganar, sólo a empatar y se marchó con el objetivo cumplido.
El celeste perdió temprano a uno de sus puntales en defensa (Pablo Frontini fue expulsado a los 11 minutos), y no tuvo fuerza ni sorpresa en ataque para llegar al gol.
Más bien Marcos Argüello (de gran actuación) evitó la derrota ante el cabezazo fuerte y abajo de Cristian Badaraco, que el golero rechazó desde el piso. Para Bolívar el empate es castigo. Fue como derrota, porque jugó de local. Su hinchada, que ya empieza a hacer notar su descontento, pidió al final la cabeza de Hoyos.
No obstante ello, continúa entre los escoltas del líder Oriente en la tabla de posiciones. Pero su juego deja cada vez más dudas. Anoche quiso andar ordenado, pero fue impreciso y careció de ideas ofensivas.
En tanto, Nacional sólo se dedicó a marcar, a cuidar el balón y subir en escasas ocasiones. Fue timorato, no arriesgó, pero la unidad que se lleva es de oro, porque la consiguió frente al pintado Bolívar y en La Paz.
Sin Frontini. Nacional fue inteligente. Aceleró su ritmo en los primeros minutos y hasta tocó mejor el balón. Bolívar pareció estar ordenándose, pero en medio de un lento y pesado medio campo se vio sorprendido con rápidas salidas del rival.
A los 11 minutos, Gabriel Ríos recibió un pase a espaldas de la defensa y corrió hacia el arco. Último hombre, Pablo Frontini lo enganchó de atrás y el delantero cayó. Falta, tiro libre y roja para el defensor. Ahí se acabó el partido para el plantel de Hoyos, porque después hizo poco, muy poco. Le costó tener el balón y superar a dos líneas defensivas que levantó al frente la visita.
Rudy Cardozo estuvo marcado, Zé Carlos careció de puntería y Damián Lizio, hábil, más pasó en el piso que jugando. Livianito, el delantero perdió casi siempre en el mano a mano con su marcador.
Nacional pudo haber hecho daño si se animaba, pero prefirió jugar en el medio, lejos del arco. A los 45 minutos, Zé Carlos se perdió una clara opción. Cabeceó alto un centro de la izquierda.
Tiempo albirrojo. El segundo tiempo fue de Nacional. El equipo potosino se adueñó del balón y fue el que manejó el partido de acuerdo con su interés.
Pero igual que en el primer período, pese a tener ventaja numérica y un rival impreciso y lento, no se animó a hacer nada más. Merodeó todo el tiempo el área celeste, pero sólo tocó y tocó el balón a los laterales, sin entrar, y más de una vez jugando hacia atrás.
Hoyos hizo entrar a Álex para darle fuerza y movilidad al ataque, pero el volante sólo jugó un minuto porque (a los 72) salió lesionado (esguince en el tobillo izquierdo). Pisó mal y se lastimó el tobillo izquierdo. Sobre mojado, llovido.

El partido se tornó aburrido, con un dominio improductivo y sin ambición de Nacional, que sólo al final se animó a entrar a terreno celeste, especialmente con centros pasados y al medio del área, en el que Argüello surgió como figura.
A los 86, el equipo de Luis Orozco se perdió el gol del triunfo. Un centro de izquierda encontró sin marca a Badaraco (que había entrado por Bryan Aldave), quien saltó y cabeceó frente al arco, abajo. La gente de Potosí cantaba el gol, pero Argüello rechazó con una reacción felina.
Luego Bolívar se la jugó, salió con todo al frente, sin embargo el tiempo ya no le alcanzó.











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